jueves, 10 de mayo de 2012

Huasipungo por Jorge Icaza


Huasipungo por Jorge Icaza es una distintiva novela ilustrando la manipulación y el maltrato del indio como resultado del liberalismo introducido en Ecuador. Icaza transporta al lector a las primeras décadas del siglo donde podrán formar parte de “el concertaje de indios” donde estos son explotados cruelmente por sus amos blancos y los cholos. A través de imágenes vivas y una secuencia de eventos, que mantiene al lector en puntillas, Icaza logra criticar la opresión, el maltrato y la humillación de los indios.  

La novela se lleva a cabo en Tomachi, un pueblo ecuatoriano rico de agricultura y petróleo. El prestigioso Alfonso Pereira es enviado para este pueblo como Terrateniente por su tío Julio Pereira a quien le debe unas deudas. En la tierra de Tomachi se resalta un indio, Andrés Chiliquinga, quien nos demuestra una cruel y brutal realidad. Icaza nos lleva por un trayecto lleno de acontecimientos impactantes, desde la infección de la herida del indio Chiliquinga hasta el hambre insaciable que conduce al indio a devorar la carne podrida que botan los blancos.

Estos indígenas viven en condiciones miserables. Son victimas de la suciedad que abunda al pueblo lleno de telarañas, piojos y perros esqueléticos. Esta miseria social es yuxtapuesta con el lujo y  la elegancia de Cuchitambo, la hacienda de Alfonso Pereira. Los indios son excluidos y obligados a vivir en condiciones inhumanas donde hasta son victimas del hambre que invade a todos. Tristemente este no es su único castigo ya que deben acostumbrarse hasta el abuso sexual por los blancos, incluyendo a Alfonso quien se aprovecha de Cunshi y hasta de la esposa de Jacinto Quintana uno de los cholos, aleado del terrateniente. Existe una corrupción no solo por parte de los latifundistas, pero también por el cura quien constantemente usa la religión como arma poderosa para controlar y oprimir a los indios. El cura les recuerda a los indios sus obligaciones amenazándolos con el infierno al que temen. El interminable abuso que sufren los indios se culmina al ver que hasta sus huasipungos están siendo destruidos lo cual causa una rebeldía de los indios hacia los blancos inspirada por el indio Andrés Chiliquinga.

La novela es un texto indigenista describiendo las trágicas y crudas condiciones del indio sometido. Como muchos autores indigenistas, Icaza logra conmover al lector con sus imágenes sumamente espantosas y graficas, creando simpatía en el lector hacia el indio maltratado. El lector es guiado por un narrador heterodiegetico, quien se mantiene distanciado de los personajes. Usa un registro culto, usando la descripción como un elemento esencial en su urgencia por criticar las condiciones inhumanas del indígena. El dialogo entre los personajes también se usa para contrastar a los blancos con los indios. Se usa el lenguaje Quechua para ilustrar la forma de hablar del indio y lo muestra como un individuo con problemas mentales para resaltar como son y han sido vistos entre la sociedad. 

Como lectora esta novela pudo despertar en mi simpatía hacia el indio acosado por los horrores infligidos por la lucha entre las clases sociales y la opresión malévola de los blancos. La novela relata una trágica realidad muchas veces ignorada por la sociedad.  Efectivamente Icaza logra crear una sensibilidad por el tema destacado, usando como herramienta el arte de la descripción.  Sin duda el autor cumple con su intención inicial: protestar la vida difícil del campesino indígena y de esta manera sensibilizar a la opinión pública.

Definitivamente esta obra debe ser leída, especialmente por aquellos países latinoamericanos donde habitan una gran cantidad de indígenas que han sufrido aun siendo los procedentes de estas tierras.